Todos conocemos la capacidad de los nuevos sistemas de interacción de sorprender al usuario y de acercarlo al máximo y de forma intuitiva e inmersiva al contenido digital. Pero entre tanto dispositivo electrónico complejo y sofisticado (como Kinects para la detección de movimiento, Oculus Rifts para la realidad aumentada o infinidad de dispositivos con pantallas táctiles), sorprende encontrar un sistema que vuelve a lo simple y orgánico, algo que el mismo usuario puede diseñar y con un rango de posibilidades tan amplio como nuestra imaginación (y además a un precio muy bajo).

La pintura eléctrica desarrollada por Bare Conductive envía señales eléctricas al ser tocada, permitiendo así crear un dispositivo de interacción en casi cualquier lugar y con cualquier diseño. No sólo eso, también detecta proximidad, con lo cual las posibilidades aún son mayores:

Si conseguimos conectar nuestro circuito a otros dispositivos, podemos crear instalaciones interactivas que alejen al usuario de las pantallas táctiles tan presentes hoy en día, manteniendo e incluso ampliando la versatilidad en el diseño.

Por ejemplo, el piano de nuestro iPad podría convertirse en el piano de Big, y lo mejor es que tendría el diseño que nosotros quisiésemos:

En PingPong quisimos probar una de las ideas que nos propone Bare Conductive y ya no usamos Spotify en el ordenador para escuchar música, encendemos nuestra radio de cartón.